TRABAJO

Conviértete en una poderosa oradora

 Hazte consciente de lo que te detiene de ser una gran oradora, y empodérate

Por Shantidevi Galván Cuenca

La sociedad está llena de trampas para que nos atengamos a nuestro rol de género. A nosotras nos juzgan por reglas totalmente diferentes a la de los hombres. Cómo mujeres nos enseñan la manera en la que debemos de comportarnos en la sociedad. Siempre debes ser la “niña buena”, amable, risueña y complaciente. Nunca debes de ofenderte, afirmar tu opinión demasiado o ser demasiado emocional, gritona o agresiva. Lo que pasa es que la sociedad confunde el ser “bueno” con ser obediente”. 

Y este comportamiento de obediencia lo refuerzan con imágenes de como debes de verte y oírte. Inconscientemente estas enseñanzas se traducen a nuestra manera de hablar en público. Empezamos a preocuparnos demasiado con complacer a la audiencia y cuestionarnos si seremos suficientes, si les agradaremos o el “qué dirán” después. Empezamos a suavizar lo que decimos para que suene más lindo o sea más fácil de oír. Prefieres no tomar mucho tiempo de la audiencia y hablas más rápido o aceleras el ritmo de tu presentación. Empiezas a disculparte o te avergüenzas si notas que tu mensaje tuvo mucho impacto. 

Es hora de empoderarnos y encontrar nuestra voz femenina para cambiar lo que está dentro de nuestro poder y corregir comportamientos que nos auto-sabotean. 

  1. Perfeccionismo

Llegar a donde estás, seguramente te ha costado el doble o el triple que a tus colegas masculinos. Todas sabemos que para llegar hasta arriba hiciste sacrificios y el fallar es a veces inaceptable. Pasa mucho que las profesionistas quieren ser perfectas, sin embargo a la hora de hablar en público, una audiencia no confía en la perfección.

La perfección no crea conexión.

Muchas veces por esta idea de ser la “niña buena” nos sobre preparamos, leemos o memorizamos nuestras charlas. Sin embargo podemos caer en el “soy aburrida, pero al menos no cometí ningún error.” En vez de caer en ese patrón, recuérdate a ti misma cuál es la intención de tu discurso: inspirar, motivar, persuadir o informar. Y después plantéate “que la audiencia necesita lo que les voy a comunicar”. Y a partir de ahí construye una estructura. 

  1. Si no soy experto, no merezco hablar

Una de las grandes limitaciones de las mujeres es que creemos que si no somos “el experto” o si no sabemos lo suficiente, no deberíamos estar hablando. Sin embargo, nadie quiere escuchar a un experto aburrido, que habla mucho tiempo y no incluye su propia perspectiva. Una forma de superar esto es pensar en ti como un coach o facilitador. No se trata de intentar ser alguien más, solo ayudarte a alcanzar un estado mental para lograr tus intenciones. 

  1. La audiencia me juzga muy duro

Uno de los bloqueos más grandes para todas las mujeres que en realidad es incierto. Nadie de nosotros se ha sentado en una audiencia y esperado que el orador sea aburrido o que falle completamente. La audiencia quiere que les des algo de valor, una reflexión útil, o una idea que estimule su intelecto. Si ves caras serias en la audiencia, seguramente es porque se están concentrando en lo que dices y no porque te juzgan negativamente. 

La única manera para avanzar es tirarte al agua fría y buscar oportunidades para hablar en público, impulsada por la confianza que cada vez que te pares al frente brillarás.

Es hora de que empieces a forjar tu propio destino sin estas ideas. Tener buenas habilidades para hablar en público, te dan la habilidad para tomar cada oportunidad. Ya sea hacer el pitch para un nuevo negocio, dar una conferencia, bajar fondos o comunicar uno a uno. Las mujeres somos una fuerza potente cuando hablamos desde la autenticidad y la confianza.

Si tu tienes hijas, ojo con los mensajes que estás reforzando en su día a día. Muchos de los miedos que acumulamos en la vida, vienen desde nuestra infancia. Es por eso que si eres mamá pienses en cómo puedes empoderar a tus hijos con la confianza y el espacio de práctica para hacerlo. Recuerdo que mi mamá jugaba conmigo al teatro y cuando había una comida familiar todos los primos nos juntábamos a hacer una obra improvisada. También recuerdo que me daba miedo al escenario y me echaba a llorar, mi mamá en vez de abrirme sus brazos y protegerme, me regresaba cariñosamente al escenario y me miraba firmemente diciéndome: “¡Tú puedes!”. Qué importante resultó ser esa voz años después cada que le tenía miedo a algo. 

Shantidevi Galván es consultora de negocios y emprendedora, apasionada por la innovación tecnológica y el emprendimiento social. Actualmente, es presidente de Toastmaster Club Ibero, la organización de liderazgo y comunicación más importante a nivel internacional. Ha trabajado en Alemania, Suiza, China y Estados Unidos. Se graduó del Bachelor en Negocios Internacionales del Tec de Monterrey Campus Santa Fe en 2018.

Las opiniones expresadas en los artículos publicados en Hola Poderosa corresponden únicamente al autor y pueden no coincidir con las de SpeakHer Nights.

Photo by Volodymyr Hryshchenko on Unsplash


1 comment

  1. Me está encantando todo lo que comentais.

    El último punto: Puedo asegurar que influye, y también lo contrario. En mi caso mi madre se pasó del otro lado!! Jeje. Ella siempre me enseñó a no callarme, ella nunca se callaba! Cierto que tuvo muchos problemas desde pequeña por ello, incluso en su casa donde mi abuelo era un maltratador y ni con eso consiguió callarla. Muchísimo carácter que yo he heredado / aprendido. Que me ha costado domarlo para evitar problemas, intentando encontrar un punto un poco más equilibrado entre tener carácter y resultar agresiva.

    He tenido muchas etapas de inseguridad en mí misma… Ahora ya no. Me siento capaz, y aunque tenga miedo, me voy enfrentando a ello. Ahora tengo un handicap importante, debido al idioma. Hace poco dí el paso de asistir a eventos en alemán, y me dio mucha ansiedad!! Pero pasé creo que más o menos bien por la situación. Poco a poco. 🙂

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