COMUNIDAD

Comunidad, Tribu, Amigas…

Este Galentines Day ¡reconecta con tu tribu!

Por Rebeca Villanueva

Todo empezó hace unos tres o cuatro años, me sentía estancada, tenía varios años sin sumar nuevas amistades a mi vida y caía en zona de confort muy rápido: mi burbuja era pequeña, me costaba ver más allá. Necesito hacer las cosas diferentes, pensé, así que me guarde la pena y empecé a ir a todos los eventos que veía. Me reté a ir sola, para obligarme a platicar y conocer. Al principio fue difícil, pero poco a poco se fue volviendo más fácil, y me dí cuenta que cuando eran eventos enfocados a mujeres era todavía más sencillo. 

Aún recuerdo mi primer evento de Speakher Nights, mi comunidad madre, no conocía a nadie pero desde la entrada me trataron como si fuera parte de la familia. Necesito saber más de estas mujeres, me decía mientras buscaba cómo unirme al staff. Ahora que lo veo en retrospectiva fue una decisión intuitiva, algo precipitada pero muy acertada, que me llevó a conectar con más mujeres de las que hubiera imaginado ¡y en menos de un año!. Mujeres con las que he hecho profunda amistad y excelentes negocios. 

Justo ahora, escribo esto como una tarea de escritura para mi comunidad en Vertebrales, una iniciativa de Ximena Paredo y Andrea Sierra que, si me preguntan, es aún más mágica de lo que ellas dicen en su publicidad. Búsquenlas. 

Cada vez que entro a una comunidad pienso: ¡Wow! Me encantan estas mujeres y me sorprende su forma de ver la vida… Acá entre nos, alguna vez pensé: ¿Cómo hacen para unir, en un mismo lugar, a mujeres con un perfil tan padre y que se queden afuera las que no lo tienen? (jajajaja lo siento). Y ahorita, mientras escribo esto, me llega esta clara idea a la cabeza: TODAS las mujeres tienen un perfil padre, ¡ojalá todas tuvieran el valor de compartirlo!

Porque las comunidades nos ayudan a reconstruir el deber ser y a tumbar estereotipos. ¿Qué está bien y qué está mal? Cuando compartimos, entendemos, creamos empatía, conectamos desde algo más profundo, nos damos cuenta de que nada es blanco o negro. En la diversidad está el crecimiento. Nunca olvidaré cuando conecté con una mamá y mi mundo se expandió casi automáticamente: ¿Por qué nos dividimos, las sin hijos y las con hijos, cuando simplemente podemos hablar?

Porque juntas somos más fuertes. Sin dudarlo pongo las manos en el fuego, las mujeres son las aliadas ideales. Cuando pienso en comunidad pienso, con una sonrisa en la cara, en esas mujeres que me apoyaron cuando empecé mi negocio y que me siguen impulsando y recomendando cada vez que tienen oportunidad. Pienso en Mayra Villanueva, Susy Salinas, Elena Olascoaga, Nancy Marcos, Ale del Toro, Brenda Belmares, Gabi Mitri, Lumi Velazquez, Silvia Ramos, Tere Carrión, Laura Navarro, Aydee Sánchez… No las puedo nombrar a todas pero soy afortunada al tener una larga lista de mujeres que me impulsan a crecer, que me motivan a dar lo mejor, que me retan a salir de la zona de confort, con las que constantemente estoy aprendiendo, mujeres que buscan y separan el tiempo para platicar, conectar y compartir, que empatizan conmigo y me apoyan para traducir mis emociones; con las que puedo compartir desde un café hasta una cerveza y un espacio de temazcal en luna nueva. 

Ser parte de una comunidad es clave porque TODAS necesitamos un espacio seguro para expresarnos, escucharnos, compartir y abrazarnos. Es súper liberador compartir tus miedos en un ambiente de respeto, confianza y cariño, sin temor a que te juzguen. Es reconfortante compartir cómo trabajar la auto-exigencia y perfección. Es inspirador ver a mujeres luchar por temas de igualdad, vida, finanzas, familia, trabajo, pareja y sexualidad con tanta pasión. Es súper tranquilizador conectar con ellas, escucharlas, sentirlas y apoyarlas de una manera que solo en una comunidad de mujeres se puede vivir.

Ser parte activa en diferentes comunidades de mujeres, sin lugar a dudas, ha sido un parteaguas en mi vida y una decisión clave que me ha impulsado en áreas personales, profesionales y hasta espirituales. Pertenecer a estas comunidades ha impactado mi forma de pensar, de ver la vida, de exigirme, de relacionarme con las y los demás; me ha enseñado a aliarme, a crear, a crecer, a inventar, a vender, a creérmela y a soñar.

Por eso cada vez que puedo invito a las mujeres a que busquen su tribu, hay muchísimas opciones, si en una no hiciste clic cámbiate a la que sigue, y si en una comunidad sentiste una conexión mágica: únete activamente, siempre hay trabajo por hacer, y aunque muchas veces no es remunerado económicamente, no tiene precio el impacto que genera en tu vida esta sencilla acción. 

Y tú, ¿cuándo vas a empezar a buscar a tu comunidad para comprobarlo? ¿Cuándo nos tomamos un café para conectar?


Photo by Hannah Busing on Unsplash

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